Nos enfrentamos a una crisis de riesgo soberano derivada de un crecimiento exorbitado del déficit y endeudamiento públicos motivado por:
- Los programas de gasto público llevados a cabo meses atrás para amortiguar el impacto de la crisis financiera vinculada a su vez a un excesivo endeudamiento del sector privado de las economías occidentales.
- La caída de los ingresos (impuestos) derivada de la contracción de la actividad económica.
Esta crisis se vuelve hoy más acuciante debido a:
- La desconfianza que suscitan la voluntad y políticas de ajustes presupuestario en determinados países con déficits excesivos.
- Los signos de incipiente recuperación económica, aparte de desequilibrados a nivel geográfico, son insuficientes para restaurar en un futuro suficientemente próximo una tendencia a la reducción de los déficits públicos.
- Los países compiten entre sí en los mercados financieros por obtener la financiación que necesitan para hacer frente a sus compromisos en términos del servicio de la deuda.
Estados Unidos y el Reino Unido también presentan déficits públicos elevados. ¿Por qué se centran los mercados en Europa?
Porque es el área relativamente más vulnerable:
- No es una unidad política ni fiscal.
- La gestión política de la crisis griega ha puesto una vez más evidencia la ausencia de mecanismos eficientes de anticipación, control y colaboración entre los diferentes países miembros para afrontar de forma eficiente una crisis de este tipo.
- No siendo una unidad política y fiscal, es fácil atacar al conjunto del área a través de sus partes más vulnerables: hoy en día las economías periféricas. A nivel individual ninguna de las economías que forma parte de la zona euro tiene mecanismos para defenderse por sí sola de este tipo de presiones derivadas de la pérdida de confianza de los mercados (no hay margen de maniobra desde el punto de vista de la política monetaria ni en materia de creación de base monetaria ni en materia de tipo de cambio).
- La única vía de escape con la que cuentan estas economías de forma autónoma es el diseñar y ejecutar de forma inmediata un plan de choque de ajuste presupuestario suficientemente contundente para recuperar la credibilidad perdida frente a los mercados. En caso contrario, más pronto o más tarde, acabarán necesitando la ayuda financiera de sus socios para hacer frente a sus obligaciones y evitar suspender pagos.
- El problema añadido es que en el caso de estar dispuesto a llevar a cabo un ajuste presupuestario de gran calado, se derivará un impacto contractivo sobre la economía que una primera fase tenderá incluso a agravar los problemas de déficit público (más gasto social y menos ingresos).
- La única esperanza aquí es el plan de ajuste incida ante todo en un agresivo recorte de gastos pero también en bajadas de impuestos que permitan reactivar la actividad y la creación de empleo y, con el tiempo, ayuden a aliviar la presión sobre el gasto social y a generar un mayor dinamismo de la recaudación.
- En estos momentos sigue habiendo serias dudas sobre si el plan diseñado para Grecia será capaz de generar dicho círculo virtuoso a partir del círculo vicioso en que se encuentran actualmente.
- En el caso de España, la situación es también bastante incierta porque ni siquiera existe un plan de ajuste presupuestario de tal entidad. Se ha hecho muy poco desde el punto de vista del gasto y nos encaminamos hacia nuevas subidas de impuestos.