Féliz González Socio Director de Capitalia Familiar analiza los mercados en Intereconomía Bussines TV.
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Al mercado no le ha sentado nada mal el confirmar lo que, de hecho, ya venía descontando.
Al mercado no le ha sentado nada mal el confirmar lo que, de hecho, ya venía descontando: que Portugal tendrá que ser intervenida muy pronto para su rescate por parte de sus socios europeos. Se reduce (si no se elimina) así uno de los factores de incertidumbre que en torno a la crisis de la periferia europea venía pesando sobre los mercados. Hasta aquí, de acuerdo. Pero, una vez más, siguen sin darse soluciones a los verdaderos problemas de fondo. La crisis europea sigue más abierta que nunca y, una detrás de otra, van cayendo las piezas más vulnerables de este puzle contrahecho en que se ha convertido la Unión Monetaria Europea. Por el momento, los esfuerzos “comerciales” realizados en pasadas semanas por la cúpula directiva del Ministerio de Economía de Zapatero parecen haber servido para engañar a extraños (que no a propios) del alcance de las reformas estructurales en curso. Y, por el momento, la prima de riesgo de la economía española se mantiene en niveles contenidos a pesar de la agónica deriva en que se encuentran ya inmersos nuestros vecinos lusos. Insistimos, por el momento. Basta salir a la calle y escuchar a trabajadores, profesionales, empresarios y banqueros sinceros (que también los hay, aunque sea siempre off the record) para darse cuenta de la gravedad de la situación que afronta nuestro país. En estas condiciones llegamos a la esperada cumbre del Consejo Europeo de finales de este mes de marzo (empieza esta tarde-noche y terminará, en principio, mañana). Una cumbre que finalmente se vislumbra centrada (a la fuerza) en el futuro de la economía portuguesa, y en la que la prevista ampliación del fondo de rescate, y del mecanismo de estabilidad que lo sustituirá a partir de 2013, será aplazada para una nueva cumbre allá por junio. Como siempre, ellos a su ritmo. El que les marca su tiempo (interés) político… Ah, y de criterios explícitos para favorecer la coordinación de las políticas económicas y una mejora de la competitividad del área, de momento, nada de nada. Pero no adelantemos acontecimientos, a lo mejor a última hora nos soprenden y el lunes podemos verlo de forma diferente, con algo más de esperanza. Por el momento España, la periferia europea y la Eurozona en su conjunto siguen siendo para nosotros un campo de minas.
La fuerte corrección experimentada por los mercados en pasados días ha abierto una herida que tardará algún tiempo en cicatrizar.
Ayer ya avanzábamos que la fuerte corrección experimentada por los mercados en pasados días ha abierto una herida que tardará algún tiempo en cicatrizar. Es muy posible que lo peor de este episodio de crisis haya quedado ya atrás, pero no esperábamos ni esperamos que la situación vaya a normalizarse de la noche a la mañana. Primero, hay que digerir lo sucedido, y consolidar los niveles clave recuperados recientemente. En esta fase de consolidación no nos extrañaría ver nuevos retrocesos de relativa pequeña entidad que nos llevarían a testar nuevamente la validez de las zonas de soporte recientemente recuperadas. Si en ese momento la evolución de los diferentes focos de riesgo hoy abiertos continúa siendo favorable, entonces sí podríamos asistir a una nueva sacudida alcista de mayor amplitud y solvencia que la registrada hasta ahora. Todo este proceso podría desarrollarse en cuestión de días y, cómo no, concretarse de forma diferente a como nos lo imaginamos hoy pero, al final, no es ésta la parte más importante de nuestro mensaje. La conclusión que realmente pretendemos transmitir con estas líneas, como ya la avanzábamos ayer, es que, hoy por hoy, no hay que apresurarse en saltar a los mercados en busca de gangas y anticipando el proceso de reconstrucción de la economía japonesa. Hay que tener ojeados los objetivos, eso sí, pero esperar pacientes a que llegue el momento más oportuno para disparar sobre la presa. Pensamos que todavía no ha llegado ese momento, aunque quizás no tarde tampoco mucho en llegar… Por ahora, en la agenda está ya muy próxima la famosa reunión del Consejo Europeo de la que venimos hablando desde hace semanas (será este jueves y viernes). Como aperitivo, si el gobierno portugués no consigue mañana el apoyo del PSD en la oposición, habría una crisis de gobierno en el país y precipitaría su próxima intervención por parte de sus socios europeos.
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Tres focos de riesgo.
Tras la dura corrección sufrida en pasadas jornadas, los mercados tratan de recuperar la calma y de esta forma ir rellenando el agujero abierto en tan sólo unas sesiones. Los tres focos de riesgo (la crisis nuclear en Japón, el conflicto bélico en Libia y la crisis de la periferia europea) siguen, no obstante, su curso, aunque de forma aparentemente más contenida y controlada que en pasados días. El daño causado por la reciente sacudida en los mercados tardará algún tiempo en superarse. Escampa, pero es prudente el no relajar la guardia. Especialmente teniendo en cuenta que este jueves y viernes, 24 y 25 de marzo, la Eurozona se la juega de nuevo en una cumbre del Consejo Europeo en la que deberían aprobarse los detalles de un plan de coordinación de las políticas económicas y de mejora de competitividad de los países que forman parte del área. Como telón de fondo, la posibilidad de una intervención de Portugal en un futuro más próximo que lejano, posiblemente en el transcurso del mes de abril. A pesar de todo lo anterior, y especialmente de todo lo sufrido en pasados días, lo realmente positivo es que el fondo del mercado sigue intacto. A día de hoy, las expectativas de consolidación de la recuperación económica mundial siguen plenamente vigentes, aun teniendo en cuenta el impacto contractivo que en los próximos meses registrará la economía nipona. En este sentido, la situación que se vive hoy en los mercados abre también nuevas ventanas de oportunidad que considerar y poder aprovechar cuando llegue el momento. Por ahora, tiempo al tiempo.
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Se cierra la que, por el momento, ha sido la semana más intensa y más dura vivida por los mercados en lo que llevamos de año.
Se cierra la que, por el momento, ha sido la semana más intensa y más dura vivida por los mercados en lo que llevamos de año. Dada la magnitud de los riesgos afrontados, podría haber sido mucho peor. Una vez más, los mercados han vuelto a asomarse al abismo. La realidad es que, con el paso de los años, este tipo de episodios cuasi apocalípticos van repitiéndose con mayor frecuencia. ¿Por qué? En primer lugar, porque a lo largo de estos años ha ido aumentando el número y la importancia de economías y mercados que hace sólo unos años eran prácticamente irrelevantes para el mundo occidental desarrollado. Este fenómeno ha abierto oportunidades de crecimiento para la economía mundial pero también ha incrementado de forma dramática el número de sucesos posibles en términos de sorpresas o escenarios potencialmente desfavorables. En segundo lugar, y necesariamente vinculado al anterior, la intensificación de las relaciones en interacción entre economías y mercados, en definitiva, la tendencia a la globalización de las relaciones, sirve como mecanismo de transmisión y de amplificación a escala mundial y en tiempo real de cualquier crisis mínimamente relevante que esté teniendo lugar en la otra esquina del mundo. Como es obvio, el avance registrado estos últimos años en el ámbito de las tecnologías de la información está jugando un papel determinante tanto para bien como para mal en este sentido. La teoría del caos adquiere así su máxima expresión. Ya sea en Japón, Latinoamérica o España, más pronto que tarde habrá siempre una mariposa dispuesta a batir sus alas y generar un tsunami al otro lado del globo… La solución no está, obviamente, en volver a las caverna de la falsa progresía. Nuestro ideal platónico refleja aquí una economía mundial y unos mercados financieros más eficientes y equilibrados, más coordinados, mejor gobernados y mucho mejor controlados. Un ideal, sin duda, pero hacia el que, inevitablemente, unas veces por las buenas y, otras, a golpes de desequilibrios (¿verdad, periferia europea?) seguiremos caminando. Y en ese caminar, sólo queda permanecer despiertos, sacar partido de los buenos momentos, y armarse en todo momento de templanza y prudencia como mejor defensa para los malos tiempos. Y la semana que viene… Más, y esperemos que mucho mejor. Feliz fin de semana.
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Entre el riesgo y la oportunidad, en forma extrema.
Entre el riesgo y la oportunidad, en forma extrema: Así están viviendo los mercados estas últimas horas ante el temor a una catástrofe nuclear en Japón. El flujo de noticias durante la madrugada y la mañana europeas fue particularmente negativo, con evidencias de contaminación radiactiva expulsada a la atmósfera y amenazando con llegar a Tokio. Noticias contradictorias según las fuentes. Desconcierto, mucho desconcierto. La falta de información dificultaba el poder valorar de forma mínimamente razonable el que sería el “peor escenario” y su probabilidad de ocurrencia. Repunte también extremo de la volatilidad. En este contexto nos decantamos por la prudencia en todos los sentidos: retener ventas, aplazar compras. Estado de alerta pero sin dejarse arrastrar por la psicología del mercado. Las caídas de las bolsas europeas se acrecientan con el paso de las horas. Alemania llega a dejarse más de un 5%. Todo cae. Sólo sube la renta fija. Los soportes empiezan a tambalearse. El mercado hace mínimos en los minutos previos a la apertura americana. De nuevo, prudencia. Estados Unidos abre bajando pero mejor de lo anticipado por los futuros en las horas previas. El S&P500 pierde inicialmente pero consigue recuperar el soporte de los 1.275 puntos. Comienza a presionar el dinero. Del pánico vendedor al comprador. Rebotes en las cotizaciones de algunos valores de varios puntos porcentuales en poco más de dos horas. Cierra el mercado en Europa, con heridas, pero vivo. Pendientes todos de las noticias que sigan llegando de Japón… Mientras tanto, prudencia. Y esta tarde-noche, también el resultado de la reunión de la Reserva Federal (seguro que miden muy bien sus palabras).
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Félix González en Intereconomía Bussines.
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Las bolsas europeas parecen haberse quedado sin aliento.
Las bolsas europeas parecen haberse quedado sin aliento tras perforar ayer al alza las zonas de resistencia. Tanto es así que sería demasiado precipitado el dar ya por confirmada dicha ruptura. Por el contrario, algunos indicadores de momentum de corto plazo y la ausencia de sólidos argumentos fundamentales de fondo siguen aconsejando una actitud de prudencia ante el riesgo evidente de reentrada en el rango de cotización de pasadas semanas. Mientras tanto, los datos de la economía estadounidense publicados hoy han venido a dar la razón a la Reserva Federal al revelar una vez más una creciente fortaleza de fondo, todavía insuficiente para reducir significativamente el alto nivel de desempleo y, al contrario de lo que está sucediendo en el resto del mundo, sin tensiones inflacionistas relevantes. En este contexto, el mercado se ha visto obligado a moderar hoy sus temores a una próxima subida de tipos en aquel país: un nuevo balón de oxígeno para los mercados de deuda pública y de renta fija en general. Mientras esperamos hacia qué lado del cuchillo acaba finalmente cayendo Europa (esperemos que no sobre el filo mismo), la tensión en Oriente Próximo y Medio va en aumento. Lo más preocupante por ahora: la escalada de tensión dialéctica (y en cierta forma de hechos) entre Israel e Irán. Seguiremos atentos.
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