La macroeconomía aprieta pero no ahoga.

En estos tiempos que corren la macroeconomía aprieta pero no ahoga, incluso hay días en que acaricia y, en otros como hoy, sencillamente acaba pasando inadvertida. Efectivamente, había tanto a lo que atender hoy que el mercado finalmente no ha sabido con qué quedarse. A menudo el exceso de información acaba confundiendo más que ayudando a definir las situaciones. En todo caso, también es cierto que los datos publicados hoy, al menos los más relevantes, tampoco depararon sorpresas significativas en un sentido u otro respecto a las expectativas del consenso del mercado. Con todo, jornada de transición la vivida hoy. Teniendo en cuenta que la semana próxima va a ser bastante menos intensa a nivel macroeconómico de lo que ha sido ésta, los datos que se darán a conocer mañana (ver más abajo en Agenda para Mañana) bien pueden condicionar el rango en que se moverán los diferentes mercados en las próximas jornadas. Estaremos muy atentos a todo lo que acontezca.

 Dediquemos ahora unas palabras para tomar distancia respecto al día y día y enfocar la realidad desde una visión más estratégica. Nuestras dudas respecto al comportamiento futuro de los mercados, especialmente de aquéllos con un mayor riesgo relativo se concentran hoy por hoy en el corto plazo, en las próximas semanas. ¿Por qué? Porque nos preocupa que el clima de confianza del mercado pudiera verse dañado por un flujo de noticias a nivel macroeconómico que va a seguir siendo débil durante un tiempo. Sin embargo, más a medio plazo,  mantenemos nuestra confianza en la continuidad de la recuperación económica en curso y, consiguientemente, en el potencial de revaloración de activos tales como la renta variable o la renta fija corporativa. ¿Cómo conjugar ambos planteamientos? Ante todo con prudencia y mucha atención. Cuando recuperemos, en realidad cuando el mercado esté en condiciones de empezar a recuperar parte de la visibilidad perdida en pasadas semanas respecto a la macroeconomía estadounidense, habrá recorrido alcista más que de sobra con niveles de riesgo más equilibrados que los que las circunstancias nos obligarían a asumir hoy. Buscamos, en definitiva, en primer lugar el preservar el poder adquisitivo del patrimonio particularmente en momentos de especial incertidumbre como el actual. Y, en segundo lugar, generar rentabilidad con una expectativa razonable de éxito con el presupuesto de riesgo más bajo posible según las circunstancias. Hoy por hoy, en el corto plazo, entendemos que el riesgo está demasiado desequilibrado al alza para las expectativas razonables de rentabilidad que de cara a las próximas semanas cabe barajar para la renta variable. En definitiva, prudencia a corto plazo, confianza a medio.

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