Está claro que los mercados no son tontos, ni los “malvados especuladores” albergan mayor interés que el suyo propio, que es el de explotar las debilidades (o fortalezas) de las diferentes alternativas de inversión. Debilidades o fortalezas que, en el ámbito de su competencia, deberían saber cuidar los políticos. Está claro también que la letra con sangre entra y en el caso de los políticos europeos parecen haber aprendido la lección: que con los mercados no se juega y que hay que hacer los deberes si no quieres que te pongan “colorao”. Por delante, todo por hacer, que es mucho. Pero al menos hoy las declaraciones políticas en torno a la reunión celebrada por el ECOFIN estaban todas alineadas con la necesidad a ahondar en la coordinación y austeridad de las políticas presupuestarias. En este contexto, queda crisis de riesgo soberano para rato (esto sólo se corrige con esfuerzo y ahorro), pero al menos los mercados empezarán, empiezan de hecho a ver que no va a ser tan fácil tumbar al euro (que a lo sumo y necesariamente irá cayendo solito, a su ritmo). Si de todo esto al final sacamos una Europa más estricta en lo presupuestario y menos dada a licencias populistas que nos son tan cercanas y nos van a salir tan caras, esta crisis habrá servido para mucho. Atención en este contexto a las oportunidades que brindan los mercados después de ponerse en lo peor durante estas pasadas semanas.