El mercado espera pero no recibe ni una sola noticia favorable en torno a la evolución de la crisis griega y sus posibles implicaciones sobre otros países de la zona euro. Intentó sobreponerse a la apertura pero no tardó en venirse abajo de nuevo atenazado por las dudas. Irracional o no el comportamiento que muestra el mercado, lo cierto es que argumentos fundamentales de fondo para estar preocupados hay más que de sobre como venimos comentando hasta la saciedad. Y lo peor es que de esta situación en la que estamos inmersos no se va a salir fácilmente. Recomponer el clima de confianza en Europa no es algo que vaya a pasar de la noche a la mañana o dependa de la profusión de declaraciones voluntaristas a las que nos están acostumbrando los políticos europeos. Devolver a Europa al puesto que le corresponde va a llevar tiempo y esfuerzos reales. Medidas tangibles de política económica y, en particular, de rigor presupuestario. Queda mucho por hacer y por demostrar aún en este sentido. Tanto que, pase lo que pase en próximos días, entendemos que procede el mantener una actitud prudente y esencialmente defensiva ante los mercados de mayor riesgo relativo.
El mercado espera pero no recibe ni una sola noticia favorable en torno a la evolución de la crisis griega.
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05 de mayo de 2010
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