Nueva sesión de pánico generalizado en las bolsas europeas con especial afección para valores del sector financiero, ante los crecientes temores de una posible extensión de la crisis de riesgo soberano. Las palabras del presidente del BCE tras la más que descontada decisión de mantenimiento de tipos de interés resultaron melifluas para el momento que vivimos: más de lo mismo en cuanto a la continuación de una recuperación con desequilibrios, inflación moderada,…, añadiendo temores acerca de la incertidumbre que los efectos de la crisis financiera tendrá sobre el crecimiento, y la necesidad de una acción decidida de los gobiernos para la consolidación fiscal y recorte del gasto. Trató de diferenciar la situación española o portuguesa de la griega, de puntillas. Preguntado por los periodistas, dijo que no se ha discutido en la reunión (improbable) la compra por el BCE de deuda publica de estados europeos en el caso necesario. Al mismo tiempo, declaraciones muy políticas de la Sra. Merkel acerca de presiones sobre el FMI para la propuesta de un impuesto sobre los bancos y medidas contra la especulación, para lo que incluso que podría ser necesario reformar los tratados de la Unión…, repitiendo los comentarios del Sr. Trichet en cuanto a que la especulación contra Portugal y España resulta exagerada.