El Viejo Continente sigue dando quebraderos de cabeza a los mercados financieros internacionales. Tras el dictamen favorable de la Comisión Europea al plan de consolidación fiscal presentado por Grecia, el punto de mira se centra ahora en Portugal y España. Es ésta la típica dinámica de los ataques especulativos que de cuando en cuado se gestan y desarrollan en los mercados; la de ir “disparando” a los diferentes objetivos con la esperanza de poder derribar a alguno de ellos y conseguir así un preciado triunfo. Ejemplos de ataques similares se vivieron en 1992-1993 a raíz de la negativa francesa y danesa a la ratificación del Tratado de Maastricht que fijaba la hoja de ruta para el futuro nacimiento de la moneda única, el euro. En aquel entonces, primero cayó la libra esterlina al tener que abandonar el mecanismo de cambios del Sistema Monetario Europeo (dicho de otra forma, una devaluación en toda regla); a la libra le siguió la lira, después la peseta, el escudo, la libra irlandesa, y de nuevo la peseta y el escudo. Las presiones especulativas se iban cebando secuencialmente en los objetivos considerados más vulnerables hasta su definitiva rendición o, en su defecto, ante la falta de éxito en el ataque, saltaban sobre un nuevo objetivo. El franco francés y el marco alemán resistieron (por aquel entonces el eje franco-alemán era el punto de anclaje, el pilar fundamental del proceso de construcción de la Unión Monetaria Europea), el resto, los llamados “PIGS” (acuñado por los financieros y prensa anglosajones para referirse a Portugal, Italia, Grecia y España (Spain) -pero a través de la palabra cerdos en inglés-), éramos un obligada pero molesta comparsa.
El respaldo de la Comisión al plan griego ha hecho que las presiones especulativas se dirigieran desde el mediodía de ayer y a lo largo de la jornada de hoy hacia otros objetivos más vulnerables, con menos respaldo institucional del que hoy ya cuenta Grecia. Las andanzas del Quijote sin ningún tipo de gracia (entiéndase en el sentido más metafísico del término) que es Zapatero (Deuteronomio en mano), no contribuyen sino a llamar la atención de los depredadores que buscan a la presa más desorientada, y en desorientación a éste hoy no le gana nadie en todo el planeta (¡eso sí que es un fenómeno planetario , Pajín!).
Llegados a este punto, dos noticias: una buena y una mala. La mala es que debería ser evidente ya inlcuso para Zapatero que los mercados nos ven como el punto débil de la cuerda y seguirán tensándola mientras puedan para tratar de sacar beneficio de dicha debilidad. La buena es que este tipo de ataques especulativos de alta intensidad suelen tener una vida corta porque las posiciones especulativas tienen también sus costes en términos de financiación y sus riesgos; y si no dan frutos más que interesantes en un espacio corto de tiempo, acabarán diluyéndose.
Lamentablemente, hablando de España, las perspectivas económicas para los próximos meses ya eran malas incluso antes de este ataque, y lo que estamos viviendo estos días no hará sino poner las cosas más díficiles en este sentido. Afortunadamente desde el punto de vista de los mercados, las grandes compañías españolas generan una parte muy importante de sus beneficios fuera de nuestras fronteras y esto ayudará, llegado el momento, a poner la cosas en su justo valor (de nuevo, bancos ni tocarlos).
Dicho esto, las presiones vendedoras sobre activos españoles no conseguirán sus dos objetivos más ansiados (más rentables para ellas): provocar la suspensión de pagos del Reino de España; y sacar a España del euro. En este sentido, resistir es vencer.
¿Y a los españoles? Seguro que como nosotros hace algunos días cuando nos referíamos a Grecia, hoy habrá alguien en algún lugar del mundo escribiendo: “La economía española no tiene el peso específico suficiente para arrastrar al conjunto de las economías europea y mundial a una nueva recesión, pero lo españoles lo van a pasar muy mal…”. A pesar de todo, estoy convencido de que España, los españoles, podremos y sabremos salir con bien de todo esto (si Zapatero nos deja).