Félix González comenta los mercados en Intereconomía TV

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Félix González en cierre de mercados analiza las bolsas.

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Tras un día de cierta euforia, puede sobrevenir de nuevo un día de manifiesto pesimismo.

Es humano y absoltumante comprensible el que, a cualquier persona normal, le cueste aislarse en el día a día del vértigo que provoca el comportamiento de los mercados en fases correctivas como la que estamos viviendo desde el pasado 2 de mayo. Y es que es difícil de entender cómo, tras un día de cierta euforia como el de ayer, puede sobrevenir de nuevo un día de manifiesto pesimismo como el de hoy.  Y es que, en realidad, desde el punto de vista del corto plazo, hay poco que entender o que se pueda explicar. Los mercados son en sí mismos de naturaleza inestable, unas veces más acusada que otras, y esa inestabilidad (no lo olvidemos tampoco) lo es, por períodos, tanto a la baja como al alza. El clima de expectativas, la psicología del mercado a la que nos hemos referido en repetidas ocasiones a lo largo de los últimos días, juega un papel determinante en el comportamiento de los mercados (insistimos) a corto plazo. Ayer todo eran esperanzas respecto al posible resultado de la reunión extraordinaria del Eurogrupo. Hoy, en cambio, todo era decepción. Las negociaciones siguen y todavía hay tiempo antes de la cumbre de la Unión Europea de los próximos 23 y 24 de junio. A nadie le interesa dejar abandonada a su suerte a Grecia en estos momentos. Su suerte es la de todos nosotros, en Europa y fuera de Europa en estos momentos. De una u otra forma, habrá acuerdo, tiene que haber acuerdo. Los datos publicados hoy en Estados Unidos tampoco han ayudado (la inflación un poco más alta, el índice de actividad manufacturera de Nueva York sensiblemente más débil, y la producción industrial a nivel nacional resultó aceptable y en cierta forma tranquilizadora). En estos entornos de mercado es crucial el mantener la calma. No dejarse arrastrar por la deriva psicológica del mercado a corto plazo, y seguir contrastando en tiempo real, con la información más actualizada disponible, si la estragia de inversión a medio plazo sigue siendo válida sobre la base de la dinámica de evolución de fondo de las diferentes economías y mercados. Esto no quita que si, en dicha deriva psicológica, el mercado entrara en pánico y perforara niveles de referencia clave resultara aconsejable el tomar de forma táctica algunas medidas defensivas o de protección para minimizar el daño a corto plazo, pero sin perder de vista en ningún momento que la que ha de generar la rentabilidad deseada sólo puede ser una estrategia de inversión a medio plazo coherente, y en gran medida, ajena al ruido del mercado en el día a día. En estos días revivimos la crisis sufrida por los mercados en mayo y junio de 2010. Afortudamente, el escenario fundamental que nos sustenta hoy es sensiblemente más favorable y prometedor que al que nos enfrentábamos ahora hace un año. Por mucho que se diga, hoy por hoy los datos no respaldan la tesis de que la economía estadounidense esté reentrando en recesión. Y los problemas de crecimiento de China continúan más sesgados al alza (riesgo de sobrecalentamiento) que a la baja (riesgo de frenazo brusco). En Europa, seguimos prácticamente igual que, a todos los efectos, es ir de mal en peor, pero eso ya lo teníamos descontado. Y, repetimos, en este sentido, lamentablemente, seguimos pensando que aún no hemos visto lo peor. Por tanto, seguimos siendo alcistas de cara a los próximos meses respecto a los mercados de mayor riesgo relativo. En particular seguimos pensando que mercados bursátiles como el estadounidense, o el alemán, y sectores como el tecnológico o el industrial, cotizarán en próximos meses claramente por encima de los niveles en que cotizan hoy. De aquí a los próximos días, podría haber caídas adicionales en los precios, venimos insistiendo en que sigue habiendo proyección bajista y que la corrección aún está abierta. Pero lo importante es que desde un punto de vista fundamental en los mercados hay mucho valor en estos momentos y este valor, antes o después, acaba siempre aflorando en términos de rentabilidad.

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Félix González de Capitalia Fmailiar analiza los mercados

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Félix González analiza los mercados en Intereconomía Bussines

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Félix González en Intereconomía Bussines como analista capital.

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Consolidación/corrección.

La fase de consolidación/corrección que veníamos anticipando está en marcha, y por las razones apuntadas: los indicadores adelantados de la actividad de la economía estadounidense siguen reflejando la tendencia en curso a la moderación del ritmo de crecimiento de la economía norteamericana. La subida de los precios de la energía y, en menor medida, también de la alimentación, empieza a pasar factura a las familias en términos de pérdida de poder adquisitivo lastrando, consiguientemente, el ritmo de crecimiento del gasto en términos reales (es decir, corregido éste del efecto inflación). No parece previsible que esta tendencia a la ralentización del ritmo de crecimiento de la economía estadounidense vaya a invertirse en un futuro inmediato. Más bien podríamos pensar que será la tónica dominante, probablemente, durante todo este segundo trimestre del ejercicio. Sólo una pronta solución al conflicto abierto en Libia que permitiera una reducción rápida y significativa de la prima de riesgo que actualmente presiona al alza al precio del petróleo, podría permitir una reaceleración más o menos inmediata del ritmo de crecimiento de la economía estadounidense. En caso contrario, tendremos que esperar probablemente hasta finales del verano o principios del nuevo curso para empezar a ver una caída sostenida de las tasas de inflación (a partir de entonces el efecto base estadístico volverá a ser favorable). Dicho esto, la recuperación de la economía estadounidense sigue su curso, aunque lo haga a un ritmo más moderado. El escenario de una posible reentrada en recesión de la economía norteamericana sigue teniendo hoy por hoy una probabilidad de ocurrencia muy reducida (diríamos que no más del 5% en estos momentos). Nuestro escenario base sigue apuntando a la consolidación de una recuperación progresiva de la economía estadounidense y de la economía mundial en su conjunto (con los consabidos matices en términos de la periferia europea y de España). Vemos, por tanto, la debilidad que en estos momentos vuelven a acusar los mercados de mayor riesgo relativo más como una oportunidad de compra (cuando llegue el momento) que como un catalizador para reducir posiciones de riesgo en cartera. Ese “cuando llegue el momento” es realmente la clave ahora, en la medida en que marcará el alcance final de esta fase de consolidación/corrección tanto en intensidad como en tiempo. En lo fundamental, seguiremos atentos a los datos macroeconómicos que vayan publicándose en próximas jornadas (próxima cita relevante, los datos de empleo del mes de abril que se publican en Estados Unidos este viernes). En cuanto al momentum de mercado, habrá que vigilar su comportamiento en torno a las zonas de soporte más inmediatas.

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Félix González analiza la situación de Portugal.

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La actualidad se impone.

La actualidad se imponey, desde estas líneas, nos obliga últimamente a repetirnos casi a diario (vayan por delante nuestras disculpas por esta impuesta monotonía). El sector financiero europeo, al menos el de la periferia europea, continúa siendo un auténtico polvorín. Mientras sigue enquistándose gravemente la crisis en Portugal (su bono a 10 años cotiza ya con una rentabilidad del 8,76%); en Irlanda las pruebas de resistencia del sector bancario, cuyos resultados se están dando a conocer en el momento del cierre de este informe, apuntan a unas necesidades adicionales de fondos de las entidades del país de 24 mil millones de euros (prácticamente en el límite superior del rango esperado por el consenso del mercado, de entre 15 y 25 mil millones de euros); y en España el fracaso del proceso de integración de cajas en torno al denominado Banco Base, deja a la CAM al pie de los caballos y al Banco de España buscándole comprador entre los bancos del país. No son de extrañar, por tanto, las importante pérdidas registradas hoy por el sector bancario en España. Y lo que queda todavía por sufrir en este sentido, y lo que tendremos aún que ver…  Por eso, y ya puestos a repetirnos, de bancos y cajas españoles, del riesgo país España, y del conjunto de la periferia europea, en materia de inversiones, cuanto más lejos, mejor, al menos por un tiempo. Y a pesar de todo, nos gustaría equivocarnos, pero la tozuda realidad y la prudencia mandan. Mientras, en Alemania siguen marcando nuevos mínimos en cuanto a número de desempleados, y en Estados Unidos, aunque mixtos, los datos publicados hoy siguen confirmando la consolidación de la recuperación de la economía estadounidense. Toda la atención puesta, en este sentido, en los datos oficiales de empleo del mes de marzo que se darán a conocer mañana en la economía norteamericana. Será a las 14:30 horas de España (se espera se hayan creado 190 mil nuevos puestos de trabajo, en línea con los 192 mil más del mes anterior).

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Lo que seguirá presente todavía durante muchos meses, y puede que incluso años, es la crisis abierta en la Eurozona a través de su periferia

Es verdad que, en 187 puntos básicos, la prima de riesgo de la deuda española se mantiene contenida tras la crisis abierta en Portugal. Sin embargo, no resulta en absoluto tranquilizador el ver divergencias de comportamiento tan claras como las vividas hoy entre la bolsa española y sus homólogas europeas. Frente a la subida de casi un 1,8% del DAX alemán, ó el casi 0,9% del EuroStoxx50, el Ibex cierra con una muy ligera caída. Las dudas que sigue suscitando la situación de la banca, y muy particularmente la banca española con un peso muy relevante en el Ibex, tienen mucho que ver en este peor comportamiento relativo. Más pronto que tarde, la crisis nuclear en Japón y el conflicto bélico en Libia acabarán pasando a un segundo plano de relevancia para los mercados. De alguna forma, ya lo están haciendo. Poco a poco volverá a ganar intensidad el debate sobre el futuro de los tipos de interés y de las políticas monetarias en occidente. Pero lo que no cambiará, lo que seguirá presente todavía durante muchos meses, y puede que incluso años, es la crisis abierta en la Eurozona a través de su periferia. Ojalá nos equivoquemos, pero las páginas más amargas de la crisis de la periferia europea están aún por escribirse. Al otro lado del Atlántico, el mercado estadounidense muestra ganas de querer seguir subiendo. Los últimos datos macro, sin ser espectaculares, siguen acompañando.  

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